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sábado, 8 de junio de 2019

LOS PESARES Y ANGUSTIAS DE LA VIDA SE SOLUCIONAN CON AMOR,ESPERANZA Y FE EN DIOS...


¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida?...

Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. Cuando te abandones en mí todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra los ojos del alma y dime con calma.
Jesús, yo confío en ti... Evita las preocupaciones y angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después. No estropees mis planes, queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser Dios y actuar con libertad. Abandónate confiadamente en mí. Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro.
Dime frecuentemente Jesús, yo confío en ti. Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me dices Jesús, yo confío en ti, no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, YO TE amo.

Si crees que las cosas empeorarán o se complicarán a pesar de tu oración sigue confiando. Cierra los ojos del alma y confía. Continúa diciéndome a toda hora: Jesús, yo confío en ti. Necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles…
Satanás quiere eso: Agitarte, angustiarte, quitarte paz. Confía sólo en mí. Así que no te preocupes, echa en mí todas tus angustias y duerme tranquilamente. Dime siempre: Jesús, yo confío en ti y verás grandes milagros. Te lo prometo por mi amor.
Tengo tanto sueños Señor, que para verlos realizados necesito de vida, salud, fe, disciplina y del amor y del afecto junto con el aliento que me dan las personas maravillosas que siempre colocas en mi vida y en mi camino.

No sé si todo lo que sueño se hará realidad señor. Pero si sé, que mi vida está en tus manos y eso es mejor que todas mis esperanzas juntas.
Ante ti, Señor está todos mis anhelos, no se te ocultan mis suspiros. Mi corazón palpita, las fuerzas me abandonan y hasta la luz de mis ojos me falta. En ti Señor pongo mis esperanzas.
"El señor tu Dios en medio de ti, es un salvador poderoso. Dará saltos de alegría por ti. Su amor te renovará, por tu causa danzará y se regocijará como en los días de júbilo." (I sofonías 3; 17).
Ante tu desgracia, primero ora a Dios, después levántate y lucha con todas las fuerzas, porque ya no estarás solo.
La esperanza Dios te la dio, no dejes que nadie te la quite. Guárdala en secreto en lo más hondo de tu corazón, cuídala de los incrédulos, pesimistas y envidiosos, aliméntala con tus sueños, hasta que un día salga a la luz.


Como no creer en Dios, si Él me acaba de regalar una mañana resplandeciente, otra oportunidad de vivir y las ganas de luchar por conseguir mis sueños.
Cierra los oídos al desánimo que te dice: no luches, ni al fracaso que te dice: no lo intentes. Dios te dice: no te rindas que estoy a tu lado.
Deseo que Dios te proteja. Que bendiga tu sonrisa, tu vivir, tus sueños, tu vida y tu corazón, tu familia, tu hogar... Pero sobre todo que Dios bendiga tu existir.  

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